Edad: El riesgo de artrosis aumenta con la edad.
Sexo: Las mujeres tienen mayor riesgo de artrosis.
Obesidad: Mientras más es el peso que debe cargar la articulación, mayor es el desgaste en las actividades diarias. La grasa del cuerpo también contribuye a eventos inflamatorios en la articulación que pueden dañar el cartílago.
Lesiones en las articulaciones: Los accidentes o lesiones deportivas pueden dejar un daño que inicialmente no se percibe, pero que puede acelerar el desgaste del cartílago. Lesiones que parecen haberse recuperado por completo pueden evolucionar a artrosis luego de un par de años.
Profesiones: Algunas profesiones contribuyen al desarrollo de artrosis por carga de peso o impacto a repetición en las articulaciones.
Genética: Hay una tendencia familiar a desarrollar artrosis.
Deformidades óseas: La alteración de la cabeza del fémur o la copa (acetábulo) pueden llevar a pérdida de la congruencia en la articulación raspando el cartílago haciendo que se desgaste con mayor velocidad.

Cabe mencionar que, frente a un paciente con artrosis de cadera, se debe estudiar el caso para determinar cuál es la causa de esta afección y así, definir el grado de avance de esta enfermedad.

De esta forma, si el grado de avance es mayor y se ha agregado rigidez dolorosa y el daño del cartílago es considerable, la única solución es un reemplazo articular debiendo efectuarse una prótesis total de cadera.